Blog En Construcción
Capitulo 28

-¿Mi amor? –su voz, su dulce voz. Pude notar que tras esas hermosas palabras se escondía una sonrisa en sus perfectos labios. Una palabra de posesion. Una palabra de amor. Un signo de duda. Todo era perfecto, cada parte de el lo era.
Mi respiración se volvió agitada, algo que me impedía contestar.
-Mi amor, estoy en Alaska, pero estoy con vos en este momento, y te amo y pronto, supongo que en estos días, volveré. Ha surguido un problema con Tanya que me hace reterme aca, pero ya no lo soporto, no soporto estar lejos de vos, ni un solo segundo mas.
-Te extraño –logré articular con dificultad mientras tragaba los sollosos que se avecinaban con seguridad.
-Y yo mi amor.
-¿Es que no puedo ir a buscarte? –la desesperación me mataba.
-Es solo un días mi amor, solo uno, lo prometo.
-¿No soporto ni un minutos mas y vos me decis un día?
-Solo paciencia, piensa en mi, en los lindos momentos que vivimos juntos, sal a divertirte…
-Con respecto a eso… -¿le contaba que tenía una fogata en La Push con una manada de lobos? ¿Sería eso algo correcto?
-En mi corta estadía estuve practicando mi don, ¿y sabes que?
-Dime…
-Puedo leer tus pensamientos, en realidad, todos los pensamientos, desde kilometros. Es increible lo que se ha desarrollado mi oido sin práctica alguna –¿Eso queria decir… eso quería decir que había oido todo lo que pienso de Jacob? ¿Todas mis horribles confunsiones?
-Si, y también que sufres mucho por mi, por eso, aunque me cueste decirlo, anda y divertite, yo te estaré esperando. Y Maqi…
-¿Qué Edward?¿Qué? –chillé desperada, llorando como una Magdalena. ¿Cómo puede ser que le haya echo esto a Edward?
-Deja ya de castigarte, dejate llevar por lo que el corazón te dicte y por sobre todas las cosas, SE FELIZ, que mientras vos lo seas, yo lo voy a hacer.
-Solo soy feliz con vos –los suspiros se entremesclaban con los sollosos. No puedo comprender como existe un hombre tan bueno sobre la faz de la Tierra, que me quiera tanto, como Edward lo hace, que no le importa con quien este, que no sea el, que el va a ser feliz por mi. ¿A este hombre mi mente aventuró perder en algun momento? Ni en sueños…
-Te voy a estar esperando –recé, segura de mis palabras. Fogata, volvía y a esperar a mi dulce amado.
-Te amo mas que a nada, simplemente, se feliz. –suplicó y luego de unos segundos de pasivos silencios, cortó.
Me desplomé en la cama, con las lágrimas reprimidas en mis ojos, ya no brotaban, simplemente quedaban guardadas para otra ocasión.
-Tranquila, todo va a salir bien, Edward va a volver, vos no vas a cometer ningun error con Jacob ¿verdad? No, no, no –me estaba hablando a mi misma, me estaba volviendo loca. ¿Preguantarse y responderse a una misma era un sintoma de la locura? ¿Y quien no estaría loco en mi lugar?
Me levante decidida a obedecer a mi amado, iba a divertirme y ser feliz, hacer lo que me dicte el corazón, sin, claro, cometer una idiotes.

Armario. Santo y gran armario. Tu que reinas en mi cuarto… ¿Dios, que me pongo? ¿Cómo se va a una fogata?
-Al… -chillé. ¿Es que todavía no me acostumbraba a que mis hermanos me escuchaban incluso si susurraba?
-Dime hermanita gritona –apareció, pero al segundo contraatacó –Te pones esto, esto y esto, –comenzó a revoliar prendas por el aire, dezplasandose como si de un torbellino se tratase - creo que para una fogata en La Push va a ir bien. –Me miró pero yo no la vi, estaba enterrada en la ropa que mi hermana me había revoliado.
-Ok, ¿todo esto?
-Solo pontelo, cuando lo hagas ya no va a ser tanto.
Entre al baño en suite que tenía en mi enorme cuarto, me duche rápido, aunque hubiese deseado poder dejar deslizar las calidas gotas de lluvia dulce por mi cuerpo.
Sequé bien mi cuerpo y anudé la toalla en mi pelo.
Me coloqué una minifalda de jean que no usaba hacía siglos, pero que estaba hermosa. Una musuculosa negra fina y algo sport, y ensima de eso, un pulover violeta, escote V y a cuadros. Ubiqué cada Convers violetas en su devido pie y sali al encuentro con mi hermana, quien me esperaba en la misma posision en la que la había dejado. Aun asi debe haberse movido, puesto que mi piesa estaba completamente ordenada. Obra de Alice, sin duda.
-¿Y? –pregunté voltiandome para que me viera en todas las direcciones.
-Excelente, ahora ve a arreglarte ese pelo. –puso sus dedos indices sobre sus cines y luego de unos pocos segundos musitó –Una trenza cocida sera tu mejor opción.
Si eso quería decir que debía hacerme o mas bien, ella debía hacerme una trenza cocida porque hací me había visto con su maravilloso don, entonces lo haría.
-Empieza –la reté, y un reto para Alice suponía algo que realizaría sin lugar a dudas y sin errores. Me peinó y maquilló natural y me dejó bajar al encuentro… no, esta vez al encuentro con nadie, no iba de pricesa de nadie, tampoco de acompañante, solo de amiga.
-Pá –chillé otra vez inutilmente enrtando en el despacho de mi padre –solo deci que si.
-Si –obedeció al segundo. ¿Pero que clase de padre era? No uno común, y eso es seguro en cada uno de los sentidos.
-¿Cómo es que dices si con tanta facilidad?
-Confio en vos –a este hombre nunca voy a poder mentirle por el simple echo de que mi conciencia me carcomería con fervor si hací lo hiciera. ¿Por qué tenía que ser tan bueno?
-Papi, quiero que me prestes uno de tus autos. –supliqué con las manos unidas frente a mi cara.
-Claro hija, siempre puedes tomarlos, lo sabes –No, sin duda su bondad era infinita.
-¿Y decis lo mismo si hablo del audi blanco ultimo que te compraste? ¿o del mini-cooper?¿O solo me prestas el C4? –a pesar de que mi vos era de desprestiguio, ese auto era verdaderamente hermoso.
-Toma el que quieras –reprochó, como si no le hubiese entendido perfectamente desde el principio.
-Gracias papi –me lanzé sobre el a abrazarlo, y luego de un minuto al menos, sali de su despacho gritando un repetitivo “gracias”.
Chillé “chau” para despedirme de quien estuviera en la casa, pero en el caso, no a la vista y baje al garage para comenzar con la elección.
El audi blanco era hermoso hasta lo imposible y corría como ninguno, pero el mini-cooper era mi máxima debilidad, y que mas da, era una Cullen, una Cullen humana pero la velocidad me atraía tanto o mas que a los Cullen vampiros, asi que no dude en subirme a aquel practicamente indestructible automobil negro y plateado y como una seda, lo maneje a una velocidad que lo hacía casi invesible, hasta La Push, donde una fogata, un momento de diversion, amigos y distracción me esperaban.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me muerooo
anmo la nove es increibleee!!!
y me encatna edward es re comprensivo..
= esta muyyy mal q maqui se confundaaa!
besotes

Anónimo dijo...

kmo puede estar konfundida kn un novio asi!!!?¿!!!
MAs comprensivo imposible!!! Sé feliz le dice !!!

gracias por poner pronto el capitulo.

Un beso!