
Capitulo 5 (primera parte)
Seguía disfrutando sus besos hora tras hora que estabamos juntos. Puedo asegurar que estuvimos juntos mucho tiempo, y se vinola noche y seguimos juntos, tirados en el pasto, abrazados e inseparables. Pero sin emitir ni una palabra. En silencio. Un silencio para nada incomodó. Totalmente cargado de amor. Inexplicable. Pero quería volver a esuchar su melodiosa vos…
-Edward… –susurré. Sabía que me escucharía.
Me miró, me sonrió y contestó:
-¿De enserio no te habías dado cuenta? –y me rozo los labios.
-mmm… -dije mientras me recuperaba de las descargas que me enviaban sus besos. -¿Cuenta de qué?
-¿De que estoy enamorado de vos?
Me quedé dura. Esta bien que me besara, esta bien que estuvieramos juntos, que me quisiera, pero ahí de estar enamorado de mi. No, no esto es muy fuerte.
Me incorporé un poco para poder mirarlo a los ojos, puesto que estaba a su lado, recostando mi cabeza sobre su pecho.
-¿Enamorado? –pregunté con una sonrisa que se escapaba de mis labios.
-¿No te lo he demostrado hoy? ¿Qué mas debo hacer? –puso esa sonrisa picara que no se como todavía no me había matado.
-Nada mas… -le sonreí y lo besé.
-No se como no te habías dado cuenta antes –me dijo con una carita… como explicarlo, como diciendo [i]¿Estas tonta?[/i]. Ahí, eso se me había pegado de estar mucho en clases con Flor.
-¿Antes? –estaba mas confunfidad -¿Sabes que me mareas no?
-Y eso me encanta –esa sonrisa otra vez, y ese beso otra vez. Ojala nunca parasen… -Pero si, Maqii, estoy enamorado de vos hace muchisimo tiempo. Es asi, es como una imprimasión para un lobo, pero mucho mas fuerte –volvió a sonreir.
-¿Imprimasión? –pregunté confusa… no recordaba ese termino.
-Imprimasion, si, ¿no recuerdas? –negué con la cabeza –ese amor como.. “a primera vista” que tienen los hombres lobos, que estan super enamorados, y sufren lejos de sus amadas, y son debiles lejos de ellas, y no pueden ver a otra mujer que no sean ellas, sus imprimasiones son el centro del mundo, bueno, me entiendes…
-¿Eso… eso sentis vos por mi? –mis ojos se llenaron de molestas lagrimas.
-No… -si sonrisa se dobló al reverso. –Siento algo mucho as fuerte aún.
Mi sonrisa volvió y con ella, un beso hermoso y apasionado. Uno de los mas dulces y cargados de amor que podía haberme dado nunca. Nustras lenguas se entrelazaban gozosas de estar unidas y nuestros labios se sellaban lo mas fuertemente posible, no queriamos separarnos por nada del mundo, eso era obvio.
Habiamos quedado igual que antes, yo a su lado recostada con una mano en su pecho, o mas bien, practicamente, medio cuerpo. El acariciaba mi espalda con un dulce moviemiento del que no me cansaría nunca.
-Me costaba pensar que esto podía estar bien –comenzó otra vez luego de unos minutos. –Y aún lo sigo pensando. Eres humana… y eres mi hermana –dijo como si dijiera algo obvio… Bueno, lo estaba haciendo…
-Edward –dije separandome totalemente de el. Me quizo tocar pero me volvi a correr -¿de enserio crees que esto es un error? –casi gruní.
Me levanté y me fui caminando hasta la casa. Quize llorar descargar. Pero no podía. Tanta felicidad recorria mi cuerpo que me sería imposible llorar. No podía aceptar esto como algo negativo. No, ya estaba descartado de mi mente por completo. No entraba nada malo en ella.
Alguien me agarró de la cintura por detrás. Digo alguién por no decir lo obvio. Edward…
Me voltió y me abrazó a su pecho.
-Si creo que es un error –intenté separarme pero no pude. Una sonrisa curvo sus labios y ya no quize resistirme –un hermoso error.
Y volvió a besarme. Volvimos a casa tomados de la mano y nos soltamos para entrar. Estabamos muriendonos de risas como dos jovenes adolescentes con su primer amor. Bueno, ¿no es lo que eramos?Mire a Edward…
A medias –pensé. Y reí para mis adentros.
Intentamos aparentar que nada había sucedido, pero nos olvidamos de nustra pequeña hermana con su hermoso don. Ella vino corriendo hacia mi y me abrazó dando saltitos. Yo,le sonreí.
-¿No le has contado a nadie verdad? –susurró.
-En absoluto –susurró aun mas bajo que lo había hablado yo.-igual… no hay nadie.
-¿Por qué susurramos si no hay nadie en casa? –dije, como no, susurrando en su oido.
Nos separamos y volvimos a reir.
Luego se fue a abrazar a Edward mientras yo me iba a cocinar algo como cena. Ya eran las doce de la noche. Surte que era domingo.
-¿Dónde estan mamá y papá? –le pregunté a Edward mientras entraba a la cocina con sus andares cancheros. Me hacía mucha gracia.
-Eh, querras decir ¿us padres suegros? –me dijo sonriendo y viniendome a dar otro besito por atrás.
-mmm… digamos –sonreí –me gusta –y lo bese.
Un murmuyo cargados de [i]aaaaaah[/i] provinieron de la puerta de la cocina.
Cuando me voltie a ver teniendo a un en mis manos la cara de Edward, estaba toda mi familia mirando. Vaya esenita estabamos montando…






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