
Capitulo 4
Sabado. Mis amigos de Finlandia se habían ido, la casa estaba reluciente, asi que no tenía nada que hacer. Como simpre hice mi tarea por la tarde, pero como era muy poca, me quedaron al menos cuatro horas libres antes de la cena.
Nuestra casa estaba practicamente en medio de un bosque, junto a un riachuelo, donde se escuchaba el crujir de las ramas por el paso de los exentricos animales.
Sin que mis padres lo notaran, aunque seguro que lo si lo hacía mi hermana Alice con su super don, me dirigí al riachuelo para tomar un rico baño. Aun quedaban huellas del verano, y no hacía mucho frio, aunque nublado, estaba.
Me saque mi pollerita de jean y la musculosa amarilla que traía puesta quedandome en bikini y cuando me fui a arrojas al agua con un super clavado unos brazos fuertes y helados me retuvieron.
-No, no, no –susurró.
-Edward… -refunfuné. Siempre cuidandome, por lo tanto, nunca podía hacer lo que quería. Me di vuelta quedandome abrazada a el con mis manos sobre su pecho –¿Por favor? –y le puse mis mejores ojitos de perrito mojado.
-Solo si te tiras conmigo –QUE PROPUESTA…
-Hecho –dije y mire hacia en riacho. Me hice una bolita y me tiré para que el estruendo lo mojara. Cuando terminé de caer estuve unos segundos para salir. Quizé picarlo quedandome abajo unos segundos mas, total, aguantaba. Pero luego me sentí una idiota, era un vampiro, escucharía los latidos de mi corazon y no se procuparía tanto. Me vería abajo del agua con una sonrisa picara y menos se preocuparía asi que salí y comenzé a disfrutar del agua, que, particularmente estaba muy calentita.
Edward se tiró en el agua como un profesional, mostrando toda su perfecta gracilidad. Estuvo un largo tiempo bajo el agua, hasta que comenzé a llamarlo. Me estaba aburriendo sola. En un momento me canzé y disfruté sola.
Hice la planchita y como un tsunami, Edward me tomó en sus brazos haciendome chillar como una loca.
Estuvimos jugando, hablando y tirandonos agua por al menos dos horas. Aunque a mi me parecieron minutos. El tiempo junto a el se pasaba tan rápido…
Cuandonos disponiamos a salir un lobo marrón rojizo, mas bien con un pelaje cobrizó, comenzo a gruñirnos a las orillas del riacho. Me sorprendió que no se haya espantado teniendo un vampiro en frente. Todos los animales los persivían y todos los animales huían por eso. Menos este…
-Licantropo –gruñó Edward.
¿Licantropos? ¿Hombres lobos?
-¿Otra vez? –refunfuñé.
Mi familia, ya había tenido problemas con los licantropos haría unos cien años y por eso habían tenido que uir de Forks. Tenían una especie de enemistad con ellos, sellada por un tratado donde no se les permitía a mi familia ir a La Push, donde vivían los lobos, ni morder a cualquier persona que sea protegida por ellos. Los lobos formaban parte de una tribu, los Quileutes, y al parecer han vuelto.
-Veo que la memoria Quileute no falla –dijo Edward. No sabía si lo estaba diciendo por lo que yo recordaba o porque escuchaba la mente del lobo.
Descarte la primera opción… le hablaba al lobo.
-Anda, ve a avisar que los Cullen regresamos. –el lobo seguia gruñendo a Edward, pero nunca había posado sus ojos en mi.
-¿Qué sucede Edward? –pregunté y fue ahí cuando el lobo me miró.
Tenía unos ojos negros como el onice, profundos y ancestrales, milenarios.
El lobo no gruño mas. Lentamente se fue hacercando a mi, poniendo sus patitas en el agua y yo insitintivamente me acerqué a el. Edward me tomó por el brazo llamandome, pero yo intenté safarme, hasta que vencida por el esfuerzo, me estire al máximo posible para poder enredar mis dedos en el pelaje de aquel hermoso lobo.
Cuando ya estuvimos bastante cerca. El lobo le dio un leguetaso por toda la cara y mostro sus dientes en una perfecta sonrisa. Pero al momento del hecho, Edward ya me había apartado de el y me había llevado a la orilla, muy asustado por mi.
-Tranquilo, no me va a hacer nada –dije acariciandole la mejilla.
-No es porque lo que pueda hacer por lo que estoy así –dijo agachando la cabeza. Como averconzado y compunjido.
-¿Entonces que es lo que sucede? –para este momento el estaba sentado con las piernas estiradas y yo arrodillada con una pierna a cada lado de las suyas. Le levante el mentón para que me mirará, cuando contestó:
-Temo perderte.
Esas palabras me abrumarón, y quede en estado de shock. ¿Cómo que tenía perderme?
-Nunca me perderas, siempre seré tu hermanita –y esbosé un extremadamente forzada sonrisilla.
-Es eso lo que me abruma.
Ahora si que no entendía nada… ¿Qué sea su hermana le abrumaba? Es que Edward… estaba… ena… Desterré ese pensamiento de mi cabeza al istante, si no es que quería sentirme peor despues.
-¿Qué te abruma?
-¿Es que no te das cuenta? –contestó una calida vos detrás mio.
Me voltee para verlo. Ese chico… lo conocía, era compañero mio de curso. Un compañero al cual había visto desde el primer día por sus hermosos ojos… como los del lobo.
-¿Vos? –pregunté asombrada.
-Aja –contestó asintiendo con la cabeza –perdón por el besote, es mi insitinto animal –y sonrió. No se por qué, yo le contesté la sonrisa. –Y bien, chupasangre, ¿no le vas a explicar? –Edward gruñó –vamos Macarena, esta mas claro que el agua.
Entonces, ¿mi suposisión era cierta?
-Aunque claro, no me gustaría que esto pase –refunfuñó el chico lobo –perdón, Maqii, me voy, el lunes hablamos –y me guinó un ojo.
Cuando se fue, miré a Edward quien me miraba con una carita tan dulce que me derretía por dentro.
Solo quedaba una cosa. Arriesgarme y preguntar…
-Edward… vos…
No me dio tiempo a terminar, que mis labios ya estaban pegados a los suyos. No podía creer lo que estaba pasando. Me estaba besando con Edward. Nuestras bocas su unian cada ves mas hasta quedar completamente selladas una con otra. Pareciera que ambos absorbieramos al máximo de ese beso, queriendo aprobechar todo de el. Como si no hubiera un mañana y no hubiera otro momento mas que este. Como si descargaramos sobre este beso todo lo que sentiamos.
Lentamente, mientras nos seguimos besando, se fue acostando sobre la hierva y yo acostandome sobre el. Nuestras lenguas se entrelasaban y jugaban victoriosas. Parabamos para respirar, agitados, y continuabamos besandonos. ¿Es que esto alguna vez iba a terminar? Mi opción preferida… NO.






0 comentarios:
Publicar un comentario