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Capitulo 35

-A comer –oí una dulce voz que me despertaba sigilosamente. ¿A comer? ¿Tan temprano? –Te quedaste dormida cielo –repitió esa voz. ¡Cómo si hubiese desifrado mis pensamientos! Abrí mis ojos lentamente para ver de quien se trataba.
-Jane –intenté gritar, aunque solo salió en un alegre susurró. Con los ojos aun entrecerrados abrazé a mi pequeña prima que me traía una bandeja con comida.
Fregué mis ojos con los nudillos para adaptar mi visión al ambiente, estaba todo oscuro y derrepente una luz de cegó.
-¡Bruta! –chillé tapandome los ojos con el brazo. Jane había abierto la perciana repentinamente y la luz que parecía del mediodía entro como un rayo directo a mis ojos.
Mediodía… ¿mediodía? ¿Qué hacía despertandome al mediodía?
-¿Qué hice? –preguntó sobresaltada bajando de un tirón la pesada cortina.
-Soy humana, me hace mal la luz en los ojos –volvía a refregarmelos, dejandomelos seguramente, sumamente irritados.
-Perdón.
-Puedes abrirlos ahora, no hay problema –ya estaba bien despierta.
-Decidite –se carcajeó y la abrió.
-¿Y edward? –pregunté dandole el primer bocado a aquel sawndich de pan integral. ¿Acaso estaba gorda como para que me den esto? Fuera complejos Macarena.
-Gracias –gruñí y seguí engullendo. -¿Demetri?
-Esta abajo, arreglando algunas cosas con el tio Carlisle, puede que nos quedemos a vivir por un tiempo con ustedes. –mis ojos se abrieron de par en par. ¿Tener a mi prima viviendo conmigo?
-Siiiii –chillé dando un increible salto de la cama y tirandome sobre ella. Admito que el golpe de la caida fue horrible, como caer sobre una puntiaguda roca desde metros de distancia. ¡Que duros que eran los vampiros dios mio! –Eso dolio.
-Perdona no estar preparada contra ataques humanos –rió mi prima.
-¿Bajamos?
-Vamos –agarró la bandeja y desendimos las escaleras cercanas a mi cuarto, a paso humano claro.
-No puedo creer que se queden. Tenes que contarme que pasó. –cosas terribles se me pasaron por la cabeza para formular hipotesis. No podía entender que cosa tan terrible puede haber pasado para que Jane, debota exclusiva de su padre, se haya separado de el.
-Lo dejamos para otro día. Edward me dijo que te vas a tierra enemiga –la miré directo a los ojos. Me dolía muchisimo lo que decía.
-No hables asi. Se llama Jacob no es enemigo –la reté con los ojos cargados de dolor. ¿Por qué siempre estoy en el medio y siempre salgo sufriendo?
-Disculpa prima –sus ojitos de cachorrito degollado me mataban, claro que la perdone al segundo.
-Ahí que hermoso –grité corriendo escalera abajo.
En el piano, una hermosa canción, bastante melancolica pero con una dulzura increible, sonaba por las manos de la mejor tecladista de la casa ,Alice. La segunda mejor compositora, la segunda mejor pianista de la casa. Este tema se titulaba Need. Cada vez que Edward y Jasper se iban a cazar, nosotras, tontas enamoradas,desahogabamos nuestras penas cantando en esta bella sinfonía. ¿Por qué justamente BELLA sinfonía? No, esta hermosa sinfonía.
Corrí pasando por el living donde Edward y Tanya me miraban extrañados.
Me acerqué de puntillas, con pasos audibles para el agudizado oido de mi hermana y me posé tras ella.

I'm not quite sure how to breathe
without you here
I'm not quite sure if I'm ready to say goodbye
to all we were
Be with me, stay with me
just for now let the time
decide when I won't need you


Comenzó Alice aquella dolorosa canción. Su voz sonaba como las campanillas en verano. Como la delicada voz de un duendecillo. Era realmente hermosa, practicamente insuperable.


My hand searches for your hand
in a dark room
I can't find you
help me
are you looking for me


Continué yo, pero el sonido del hermoso piano se disolvió en el aire. Alice me miraba con los ojos abiertos como platos.
-¿Qué… que suecede? –ya me estaba asustando su no tan común estado de shock.
-Me has encantado, tienes un don hermana –bufó –no quiero ni imaginarme cuando te conviertas en uno de nosotros.
-Eso no va a pasar –gruñó Edward entrando por con una rapidez impersivible, me tomó por la cintura, aprisionandome fuerte contra su pecho.
-Deja de ser tan sobreprotector –retó Alice a su hermano. Parecía el demonio de tasmania, tan pequeña, pero tan cabreada. –Sabes que yo la vi convertida y en esto no voy a equivocarme.
-Puede ser un error, el destino puede cambiarse –siguió Edward a lo que yo me opuse.
-¿Soy bonita? –pregunté acercandome a Alice, una vez que pude liberarme de las fuertes presas que los brazos de Edward suponían, pasando de el.
-Hermosa. Bueno, ya lo sos asi que imaginate –elogió mi hermana tocando mi cabello. Había cambiado su cara de demonio a una de duendecillo en tan pocos segundos que incluso me causo gracia.
-¿De enserio? ¿Y estoy mas delgada no? –este trauma que desde aquel panecillo integral se me había creado, me carcomía el cerebro.
-Ya sos flaca –contestó sin entender.
-Alice… -entrecerré los ojos, pero que mas daba, era mi hermana, claro que iba a alagarme. –Dejemoslo ahí… Creo que yo tenía que irme hoy, ¿que hora es? –pregunté abrazandome a mi novio, al ver que Tanya entraba a la sala. Poco a poco iba quitandole puntos de rencor, pero como dije, poco a poco.
-Son las tres y media –contestó mi hermana.
-¡Oh, no! –susurré.
Salí corriendo escalera arriba mientras gritaba “Alice preparame la ropa”, y me di un baño de agua caliente.
Creo que lo hice en menos de quince minutos, record para mi. Me cambie con las ropas destinadas por Alice. Solo pude notar que eran tonos cuadrilles en blanco y negro, chupines y remera de mandaga corta, acompañado claramente por mis bellisimas all start.
-¿Papi, me prestas… -pero no me dejo temrinar. Solo sonrió y contestó:
-Llevate el que quieras –me lanzó el llavero y me tiro un beso.
Como todo, a las apuradas salí corriendo hacia el garage, no sin antes parar para salud a Edward.
-Chau mi amor –le di un beso en los labios, que fue tan seco de su parte que apenas lo sentí. -¿Qué te pasa? –el era lo unico que podía determe ante cualquier cosa.
-No quiero que vayas con el chucho, quisiera llevarte yo, pero vos queres todo alreves –cuando se ponía en el papel de nene victima me ponía muy nerviosa.
-Primero, es Jacob. Segundo, quiero manejar, sabes lo mucho que me gusta.
-Si, esta bien, esta bien, igual… tengo que ir a lo de Bella a hacer el trabajo. –y lo que dijo resultó como una puñalada en el medio de mi corazób. ¿Iba a la casa de Bella? ¿Con los problemas que ella le había ocasionado? ¿Con lo que le tentaba su sangre? Aca pasaba algo mas… No había otra conclusion posible.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

buenisssssimo el capitulo!!!!!!!!

Anónimo dijo...

dime q a edward no le pasan kosas kn bella eh!!!?!!! kn maki hacen una pareja muy tierna!!

Anónimo dijo...

pon mássssssssssssssss