Capitulo 32
Me desperte sola, aunque pude sentir su olor en mi alhmoada. Había permanecido conmigo el rato de noche que dormir, sin embargo ya no estaba aquí.
Me levanté con algo de frío, por lo que decidí tomar una ducha calentita, lo que me ayudaría también a despejarme un poco.
Una vez que salí, me puse mis medias largas a rombos violeta, mi poyera cuadrillé colegiala que tan linda me quedaba, una remera de manga corta blanca y un saco grueso con una cinto y hebilla. En cuanto a mis pies, hoy llevaba tacos.
Baje las escaleras con la mochila colgando, ya eran las 6:50, debería apurarme a desayunar para llegar a la escuela a tiempo.
En el sofá del living, a donde daba la escalera, estaban Alice y Emmet muy pegaditos mirandome bajar y Edward y Tanya hablando, aunque cuando yo baje me miraron.
-Buenos días –dije arrojando la mochila sobre el sillón. Salude de un abrazo a mis dos enamorados hermanos y cuando me acerque a los otros dos presentes solo les di un beso en la mejilla con indiferencia.
Escuché la voz de Edward en un “¿hola” y pensé que me derretía por dentro y me arrojaba a sus brazos. Pero no, tenía que se fuerte y pensar en como me había dejado de lado por aquella sucia arpía. No lo miré a los ojos, sabía que caería e sus redes tarde o temprano.
-Hola mami –saludé a mi madre quien terminaba por poner mi desayuno en la mesadita.
-Hola dulce –contestó dandome un abrazo. -¿Cómo esta todo con…? –pero no la dejé terminar.
-Vos viste como actuó ayer… -inquirí en contra de mi novio –no es todo tan facil –susurré en su oido, en un inutil intento de que edward no escuchara –no se perdona todo asi de facil –terminé.
-Te entiendo –aceptó y mamá. Me quedé sorprendida, mamá estaba de mi lado. Ella lo había visto...
-Ahí, que dificil es todo –susupiré y comenzé a comer mi panqué.
-¿Vamos? –se asomó Edward por la abertura de la cocina, mirandome directamente a los ojos, con los suyos cargados de dolor y tristesa, aunque también con amor y felicidad hacia mi. ¿Cómo podía resistir mas de dos minutos asi?
Lo haría…
-Claro –justo había terminado, asi que solo saludé a mi madre y salí a mi paso hacia el living. Recogí mi mochila y seguí hasta la puerta principal por donde salí.
Edward no se separó de mi en ningun momento, incluso cuando estabamos en el auto me abrió la puerta e hizo algo inesperado. Se acercó como un rayo y rosó sus labios con los mios. Sentir el dulce nectar que sus labios desprendían por una milesima de segundo, otra vez, fue la gloria. Luego de unos cuatro días sin ellos, lo pude volver a tener. Pero nadie se olvidaba lo que me había echo, asi que con todas mis fuerzas, solo lo mire a los ojos intentando parecer indiferente, me voltié y entre en el auto, sentandome a su lado.
Miré hacia atrás como solía hacerlo y me lleve una desilución…
-Una pregunta, ¿qué haces aca? –Tanya, la fea y asquerosa de Tanya. ¿Qué hacía en el auto de MI novio llendo a MI escuela?
-Viene a conocer… -comenzó Emmet.
-…la escuela –terminó Alice. Se miraron y se besaron. ¡Que lindo es el amor! Un suspiro casi se escapaba de mis labios.
-Es decir, voy a quedarme por un largo rato, asi que para no levantar sospechas quizas empieze a estudiar aquí… -comentó la mas guarra. Un largo rato… ¡Aj!
-Pensé que entrarías como profesora –espeté. La verdad es que me volvía loca pensar que esa estupida incluso pasaría mas horas con Edward. A ese comentario, ella solo rió. Para mi no era divertido.
Sin darme cuenta, ya habíamos llegado al instituto. Con ayuda de Edward bajé del Volvo y esperé a que bajara Alice. Tenía una pregunta que hacerle…
-Al… hace mucho que no veo… -dar vueltas no iba a ser la mejor forma de enfrentar las cosas. -¿Dónde esta Rosalie?
-Se fue a Sudafrica a conocer, solo por un mes. –contestó con una sonrisa. Eso indicaba que Rose estaba… ¿bien?
-No se despidió de mi –susurré mientras esperabamos que terminaran de bajar Emmet y la rubita.
-En realidad solo llamó, descuida, la esta pasando excelente.
-¿y Jazz? ¿Por qué no vino con nosotros hoy? –que desinformada estaba.
-Fue a recoger a otra personita –sonrió. ¿Otra personita?
-¿Una chica? –ella solo asintió todavía con aquella radiante sonrisa. ¿Era de una chica y no se ponía ni un poco celosa? Que buena era Alice. -¿La conosco? –insistí.
-Allá los tenes –señaló con su dedo indice a un super Mini Cooper. Era mi, bueno, el Mini Cooper de papá. Mirandose atontados salieron de el, Flor y mi hermano.
-Ahí, yo lo sabía, esto tarde o temprano iba a pasar… Bueno, demasiado temprano debo admitir. –Alice y Emmet se carcajeron ante mi cara de desacuerdo.
-Celosa –criticaron ambos, haciendome reir.
-Creo que tenes visitas –espetó Alice y ambos tortolitos se alejaron de mi.
¿Visitas? Derrepente sentí como alguien tocaba mi hombro derecho y hacía voltiarme.
-Austin –chillé y me tiré ensima suyo, abrazandolo.
-Ehi, ¿Cómo estas maquita? –saludó con toda su dulzura.
Me separé de el y miré como Edward me miraba dolido, y Tanya solo me miraba, al otro lado de auto.
-Ahí ando –volví a voltiarme y comenzé a caminar junto a mi amigo.
-¿Paso algo? –susurró… ¡Cómo si Edward no fuera a escucharlo!
-No –negué, en algun otro momento se lo contaría.
-Claro –se carcajeó, iba a pegarle en las costillas cuando el ruido de una moto resonó a mi lado.
-Lobito –me carcajé y me acerqué a saludar a Jake, quien me dio un abrazo luego de quitarse el casco. ¿Para que usaba casco un lobo?
-¿Cómo esta señorita?
-Bueno yo… muy bien, por no decir que dormí solo una hora y soy humana y tengo muchisimo sueño… bastante bien.
-Prometo que vamos a organizar las fogatas mas en fines de semana, solo por vos –dijo Austin abrazandome por detrás.
-Eh… cuidadito con ella que es mi chica –Jacob me arrebato de los brazos del otro chico para apretarme contra su pecho.
-Ehi, yo soy mia –espeté separandome de ambos. Me miraron desafiantes y yo eche a correr con ambos detrás. Sabía que si querían ya me hubiesen atrapado, ya que eran como luces corriendo.
-Bueno… ya me cansé –paré, agachada hacia adelante, teniendome el pecho, bastante agitada. ¿Cómo podía correr mas con tacos?
-No tienes nuestra fortaleza… -se agrandó Austin.
-Disculpame por no ser un Ser Mitologico –espeté, aunque al segundo tenía dos manos morochas tapando mi boca.
-Aprende a callarte –gruñó Jake y recien entonces caí en la cuenta de las cosas. Tremenda escena montada en un estacionamiento escolar, con medio instituto mirandonos y como no, escuchandonos, y yo diciendo aquello. Lógico.
Todos reimos y empendimos devuelta el camino, esta bien, una vez que me hube recompuesto.
-Maqii –susurró Edward acercandose con la naris algo fruncida por el “mal olor” que mis le producian y haciendome parar el andar.–Tenemos que hablar.
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3 comentarios:
uuuuuuuuuuuuh!!! "tenemos q hablar"???? no suena muy bien.......
Un beso!!!!
buenisssssssssssimo el capitulo!!!!!
pon pronto el siguiente kapitulo plis, q esta muy interesante!
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