Capitulo 27
El atarceder…
Paso como un rayo frente a sus ojos. Apenas lo vi, aunque puedo aventurar que era maravilloso. Los pensamientos y las nuevas confuciones me estaban matando. Estaba con Edward, lo amaba, y era un amor tan fuerte que era comparable con un terremoto en el nivel mas elevado de la escala de Ritcher. Pero lo que me pasaba con Jacob…
Es que nisiquiera me gusta. No debería quererlo, pero lo quiero. El produce una sensación en mi que no debería producirse y que mismo nadie produjo jamás. No era tan fuerte como lo que me pasaba con Edward, en realidad ni siquiera era parecido. Lo deseaba a Jacob, lo deseaba mucho, deseaba sus labios, su cuerpo, y no creo que en esto exista la palabra amor exactamente, pero…
Adolecia… ¡Que mierda!
-Eh, Jake, amigo –grito alguien de algun lugar cercano. Levante un poco mi cabeza del pecho de Jacob, en donde estaba dormitando acostada en aquella suave y tiba arena, pero aun así no pude ver al visitante.
-¿Qué haces Em? -¿Em? ¿Emmet? ¿Pero si mi familia no entra aca? Ademas, esa no es la vos de mi hermano.
Ambos nos incorporamos aún sentados en el suelo y entonces pude ver varias cosas.
Que ya era muy tarde…
Y que el chico que venía era muy musculoso… Wow…
-Soy Maqii –si Jacob no me presentaba lo iba a tener que hacer yo. Me levante de donde estaba, haciendo que las manos de mi amigo se deslizaran por mi cintura, la cual agarraba con fuerza, y le di un beso en la mejilla.
-Embry –me devolvió el beso con una sonrisa radiante y perfecto. ¿Pero los chicos Quileutes son todos tan… tan… dotados de hermosura? Wow, yo y mis cultas palabras.
-Jake, ¿que te parece una fogata esta noche? –lo que debería ser eso… Sentí derrepente que no debería estar en esa conversasion, quizas era algo solo para Jacob, y no quería que se sintira en la obligacion de invitarme por tenerme allí presente.
Me adelante unos pasos hasta llegar a un agua termal, que era incluso calida de noche.
Mire al cielo, estrellado hasta no dejar de cubrir ni un milimetro de aquel oscuro cielo. Una de ellas brillaba mas que ninguna, la quede mirando. ¿Brillaba para mi?
Las estrellas comenzaron a moverse alocadas, tontas atolondradas. Derrepente, su cara apareció en el cielo. Era su perfecto rostro de adonis. Su belleza inusual que lo caracterizaba. ¡Como lo extrañaba por dios! ¿Por qué no podíamos tener un día en paz? ¿Siempre tiene que pasar algo? ¿Siempre tiene que haber “alguien” entrometido?
-Te amo –susurré al cielo y una lágrima delatadora comenzó a brotar de mi ojo, deslizandose por mi mejilla y dejandome su peculiar gusto salado en mis labios.
-Bueno, no era de lo que venía a hablar precisamente –las estrellas volvieron a dispersarse y borraron a mi preferida imagen de ese inminente cielo. Jacob, siempre tan oportuno.
-No… Jake –intenté explicarme, absurdamente, el ya me había entendido. Acorraló mi cintura con sus manotas y me abrazó fuertemente, de una manera que fue a su vez, muy delicada.
-Maqii… shh… tranquila –las lágrimas, que ahora si caían incesantes y abundantes por mi ojos, bañaban el torso calido y desnudo de mi amigo, quien en un inutil intento de tranquilizarme, acariciaba mi espalda y me hacía callar, por no decir tranquilizar. –Pronto, juro que pronto volverá.
-Lo se, solo que…
-Lo extrañas. Puedo comprenderlo, pero ahora necesito que te tranquilices, por favor.
-Disculpa –me aparté de el y sequé mis manos con el borde de mi camiseta. Para ser hermana de Alice, era poco delicada.
-Tenemos fogata por la noche, ¿quieres venir? –propuesta. Propuesta que lleva a distracción. Distracción que lleva a olvido temporal. Olvido temporal que lleva a un ratito de felicidad. Si, eso necesitaba, un “ratito de felicidad”.
-Claro. –una sonrisa deslumbrante floreció en su rostro, haciendo que en el mio se dibujara una igual.-¿Me llevas a casa asi me cambio?
-Estas bien asi
-Jake, una chica nunca esta bien… “asi” –y menos yo que me cambiaba de ropa en todo momento que tenía oportunidad.
-Esta bien, te llevo.
-Y… -cerré el pico al insitante al darme cuanta lo que le quería pedir. ¿Traer a Alice y a Jasper sería demasiado, no?
-Decime… -me miraba tan intensamente, que ocultarle cosas se me tornaba practicamente imposible.
-Nada, lo he olvidado –pero nada es imposible en este mundo.
-Ok… -dudó, como para no entenderlo. -¿Vamos?
-Vamos lobito –sonreí y me encaminé hasta detrás de los matorrales que se abrían paso a lo lejos, acompañada de mi amigo que pronto sería mi enorme lobo de transporte.
El viento en mi cara me daba pesadumbres esta vez, tenía… ¿fiaca? Y eso que había dormido, ya me parecía a Jacob.
-¿A que hora vengo por vos? –preguntó Jake una vez que llegamos a casa.
Si bien esta era una linda velada que quería compartir en un grupo de futuros amigos para divertirme y despejar mi mente, tambien era una buena oportunidad para utilizar, por fin, uno de los lujosos autos que mi padre tenía en el garage guardados que estaban completamente a mi disponibilidad. Aprendí de muy chica y pocas veces tengo esa posibilidad, por no decir nunca, y una vez que se acercaba, no iba a desperdiciarla.
-No Jake, yo ire para ya.
-¿Sola? ¿Caminaras por el bosque? ¿Recuerdas que tu familia no puede entrar? Vamos, no seas testaruda, ¿a que hora paso por vos?
-¿Qué parte de yo voy no entendes?
-Ok, ¿y conoces el camino?
¿Para que sirven los GPS entonces? –pensé ironica.
-No te procupes que a las…
-Nueve.
-Por eso, que a las nueve estoy por allá.
-Eso espero –se acercó, beso dulcemente mi frente y se alejo, para volver a ser ese lobo y volver a La Push.
Entre en la casa, vacía por completo. Aunque quizas no tanto. Los vampiros eran tan sigilosos, que no me atrevería a aventurar que no hay nadie en la residencia.
Entre en la cocina y mamá no estaba. Al despacho de papá, y no estaba.
Subí a los pisos de arriba, y mis hermanos si estaban.
-mmm, tortolitos, hermanita menor presente –Alice y Emmet pararon de besarse, en esa enorme cama con forma de corazón que Alice había comprado en Suiza, para mirarme con una cara de alegría, graciosidad y… ¿bronca? Ese parecía ser Emmet, o mas bien ambos.
-¿Qué quieres mi amor? –preguntó muy dulce mi hermano.
-¿Llamo Edward?
-Si, pidió que lo llames apenas llegues, deje el numero en la mesita de luz, en tu cuarto –ni siquiera cerré la puerta, sali corriendo hasta mi cuarto y descolgué el inalambrico rosa que me habían regalo hacía un solo año. Marqué el numero de Alaska, a las apresuradas, temiendo equivocarme, y lo deje sonar. Tampoco es que sonó durante mucho tiempo, ya que una vos femenina contestó a los dos tonos.
-¿hola? -¿Tanya? ¿Era esa rubia, arrastrada y perfecta vampira Tanya?
-¿Estaría Edward por favor? –intenté sonar lo mas dulce que pude, aunque si era por mi la aorcaría con mis manos. Tanta estaba enamorada de Edward hace tiempo y dudo que pierda esta increible y perfecta oportunidad para arrabatarme a mi novio, aun asi eso sería imposible.
-En este momento no se encuentra, a salido a dar un paso.
-¿Se fue a casar? –Esta guarra debería saber quien era yo, debría saber que no se debía meter conmigo. ¿Aunque que podría hacer una humana comparada con una vampira? ¡Qué ridicula era!
-Oh, disculpa no sabia que eras una Cullen. ¿No eres Alice verdad?
-No, soy Macarena –casi escupí. La pasiencia se me estaba acabando.
-Le diré que te llame –su vos había cambiado por completo al escuchar mi nombre.
-Gracias. –corté al segundo. –No lágrimas, no lágrimas –mire para arriba y palpie mis ojos para que las gotas no comenzaran a derramarse. –Va a llamar, va a llamar, y entonces, el telefono sonó.
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2 comentarios:
AL FIN!!!!! ya estaba desesperada!! hacia mucho q no ponias capitulo! pense q la abias abandonado la novE!!!!
el capitulo buenisimo!
UN BESO
all finn
me iba a morir te lo juurooo!jajajaja
no trades en subir porfaa!!
con respecto a este cap....ya tenia q aparecer la guacha de tania?jajaj la odio jajaja beostes
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