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Capitulo 11

Esa noche me acoste sola, extrañando su cuerpo alrededor del mio. Sintiendo unos cosquilleos molestos, donde deverian estar sus manos. Pero al final me quede profundamente dormida, añarondolo.
Me desperté sola como en la mañana. Pero no estaba completamente sola. Acurrucado como una bolita estaba Edward sentado en la punta de mi cama mirandome con unos ojitos de tristeza que me mataron. Algo soñolienta me acerque a el y lo abrazé. Me di cuenta que pelearse conmigo lo hacía sentir demasiado mal, tan mal que yo no podría soportarlo. El me rodeo con sus brazos y no se cuanto tiempo esstuvimos asi, disfrutando de nuestro abrazo sin mediar ni una palabra. Apoyé mi cabeza en su hombro y bese su cuello justo antes de que un estremecimiento recorriera su cuerpo.
-Me voy a cambiar –susurré pero el no me soltó. Me acagarró en brazos, y yo rodeé mis piernas y brazos alrededor de su espalda y su cuello. Así fuimos hasta el baño y entonces ya no aguante y lo besé.
Cerró la puerta cuando aún seguiamos besandonos y me apoyó contra la pared mientras me seguía besando.
Amaba el control que tenía.El siendo un vampiro que ama la sangre humana, y yo siendo humana y teniendo litros de esa sangre, nunca pense que podríamos llegar a besarnos de esta manera. Como si no hubiera un mañana. Como si vivieramos solamente de los besos que nos dabamos.
Nos quedamos abrazados y despues me di cuenta que debía ser muy tarde y teníamos que ir al insituto.
-Ed, me tengo que bañar –susurré contra su cuello.
-Perdon –sonrió, apretó sus labios con los mios y luego me bajo y se fue.
Me tomé una ducha calentita y lenta, a pesar de la hora. Cuando salí desenredé mi pelo y me cambié.
Me puse un vestidito azul corto con un short blanco que apenas se veía acompañado claramente con unas medias de nylon color piel, si no, me moririría de frío. Me puse las Convers azul. Me hice una colita de costado y bajé a desayunar.
-Family –dije entrando por la cocina.
-Hola chicos –dije chocando mi mano con Emmet y Alice que estaban sentado juntos en la mesa.
-Hola enanita –contestó Emmet. Lo fulminé con la mirada –Perdon, hola enana –entonces sonreí. Mi familia y sus diminutivos…
-Hola hermosa –dijo papá dandome un abrazó.
Le di un beso a mamá que lo acompañó con su matutino “Buenos días, cariño”, mientras preparaba mi desayuno.
Bese a Edward en los labios y despue segui por Jazz y Rose que estaban en el living. Ya estaba cansada de tanto recorrer a saludar a todos. Tener una familia tan grande, no siempre es beneficioso. Al menos no un ser tan bago… como yo.
-Rose, Jazz –dije dandole un beso a cada uno.
Ambos me sonrieron y me dieron un abrazo. No me podía quejar de mis hermanos, eran divinos.


-¿Vamos? –pregunté una vez que termine de comer.
-No, hoy no vamos a la escuela –dijo Edwad mientras me abrazaba por la cintura.
-¿Y eso? –dije sonriendo, la verdad no quería ir hoy. Si es por mi no iría nunca.
-Tenemos una sorpresa… una visita –dijo sonriendo.
-¿Quién vino? –dije dandomela la vuelta y buscando una cara no tan conocida.
-Yo –dijo la vos de niña pequeña que tanto añoraba saliendo de la sala de juegos, donde debía estar escondida.
-¿Jane? –dije dandome vuelta y sonriendo.
-Si, primita –corrí hacia ella y nos abrazamos un rato hasta que ella se separo de mi, por no aguantar el olor a mi sangre. –No recordaba lo efuciba que sos. –dijo poniendo los ojos en blanco.
-Perdon –dije haciendo una muequita, dandome cuenta que tendría que haber controlado es que la extrañaba.-Hay no puedo creer que estes aca –y la volví a abrazar ahora sin saltar sobre ella.
-Te extraba primita, igual vamos a estar por hoy nada mas.
-¿Vamos? –pregunté dudosa.
-Hola pequeñaja –dijo la vos milenaria a la que extrañaba y tanto respetaba de chica.
-Tío Aro –chillé y lo fui a abrazar. Realmente lo extrañaba.
-¿Cómo esta la pequeña mas linda del mundo? –dijo dandome un beso en la frente, el se podía controlar mejor que Jane.
-Muy bien, te extrañé –dije mientras me separaba de el.
-Y yo.
Pasamos un día y una tarde espectacular con ellos. Jugamos, vimos peliculas, hablamos de nuetra vida. Edward y yo les contamos que estabamos juntos, Jane me contó que tenía un nuevo novio, se llamaba Demetri y era rastreador, según ella era hermoso, y con si es como ella, supongo que lo era. Jane y Aro son parte de la familia Vulturi, la realeza de los vampiros. No somos familia ni mucho menos, ni tampoco ellos son padre e hija, pero nos hemos adopatado mutuamente. Carlisle, mi padre, vivió con ellos durante muchos años y cuando formó su pripia familia no rompió los lazos con ellos y por eso nos llevamos también. En mi “adopción” surguieron problemas pero nos tomamos cariño muy rápido y a Aro ya no le importó el problema que daba que yo sea humana. Aro tendría unos mil años… o algo así, en realidad, daba unos veiticinco o trinta años máximo. Jane era mas pequeña, tendría unos seisientos años pero, en realidad, aparentaba unos catorce o quince. Por eso nos llevabamos tan bien. Aro lei la mente como Edward, solo que con el tacto y Jane torturaba, pero mejor nunca enterarme como es ese proceso.
Sobre las cuatro de la tarde sonó el timbre. Odos arrugaron la naris exepto yo y fui a abrir.
-¿Qué es ese olor? –decía mi tío mientras yo abría la puerta.
-Jacob –le di un abrazo, había extrañado su compañía en la mañana.
-¿Cómo estas Maqii? –y mientras pasaba a mi casa siguió preguntando: -¿Paso algo que no… -frunció la naris en desagrado a un olor y miró al living, donde nueve vampiros lo fulminaban con la mirada.
-¿Más? –dudurró Jacob despectivo.
-Licantropo –susurró Aro y un gruñido se escapó de su pecho.