Blog En Construcción



Capitulo 3

Ya había llegado el viernes. Hoy, a las nueva de la noche, venía media escuela a festejar mi cumpleaños. Aunque me gustara ser el centro de atención, no lo quería ser en esta fiesta. En finlandia me había echo muchas amigos. Ritva… Anneli… Marja… Matti… Kalevi. Amigos, que no iban a estar para acompañarme en mi cumpleaños. Maldita mudanza –pensé.
Al estar decaida, no ayude ni un poco a Alice a arreglar todo para la fiesta, me dediqué a leer, y tocar el piano. El piano era el instrumento mas dulce que había escuchado en el mundo. Tenía la melodía mas perfecta que había oido en mi vida luego de la voz aterciopelada de Edward. Me transmitía paz y tranquilidad. Me transmitia amor. Amor, porque mi profesor era el amor de mi vida, y cada tecla que tocaba, parecía destilar un poco de su hermoso perfume.
Toqué mi nana. Edward me la había compuesto y también enseñado. Era hermosa.
Mientras tocaba, unos brazos petreos y niveos se abrieron paso alrededor de mi cuello. Edward.
Apollé mi cabeza en uno de sus brazos. Y seguí tocando con los ojos cerrados. Sintiendo la melodía deslizarse bajo mis dedos.
-Qué lindo. –susurró. Yo… sonreí.
Una lagrima empezó a derramarse por mi mejilla cuando deje de tocar.
Llanto… este llanto no era por extrañar a mis amigos. Era llanto de impotencia. Llanto por tenerlo a mi lado y no poder besarlo. Por tenerlo susurrandome en el odio cosas lindas, pero no palabras de amor, llanto por forzarme a no responder a mis mas fuertes impulsos.
Me di vuelta y alzandome un poco del suelo con sus fuertes brazos, me abrazó.
-Ey… tranquila –susurró acariciando mi pelo. Mis sollosos eran cada vez mas fuerte. No podía creer estar siendo consolado por la razón de mis lagrimas. No quería que el se enterase. Y creo que de alguna manera se dio cuenta, porque no preguntó. -¿Quieres que toquemos juntos?
Y sonrió. ¿Quién se podía negar a esa sonrisa?
Comenzó a tocar una hermosa melodía que jamas había escuchado y poco a poco le fui agregando la letra. Me encantaba componer y a el tocar para mi.
Así pasamos gran parte de la tarde. Cantando, tocando, y porque no, bailando. Lo que mejor me salía.
Aveces Edward me acompañaba en el baile con su estilo Valls artistico y Rosalie tocaba el piano. Sin duda, era un bailarín de lujo.
Me apretaba contra su hermoso pecho, tomaba mi mano a la altura de los hombros y me miraba esbosando esa sonrisa picara que me hacía tiritar. La musica empezaba a sonar, nosotros empezabamos a bailar. Nos moviamos por todo el gran salón interrumpiando a Alice en sus decoros. Ella sabía por lo que estaba pasando en este momento. Como me estaba muriendo de amor, y como me estaba costando resistirme a no besarlo, como estaba sufriendo por eso. Siempre se la veía triste al verme así, pero casualmente hoy no lo estaba ya que una enorme sonrisa recorría su rostro.
No entendía. Juro que algo devía haber visto.

Sobre las seis de la tarde me fui a bañar. Tenía tres horas para arreglarme.
Al salir de la ducha, Alice y Rosalie me esperaban en mi habitación con todo el maquillaje y todos los objetos necesarios para arreglar mi cabello.
Estuvimos una hora preparandome. Alice con mi cara, Rosalie con mi pelo. Me habían dejado como una princecita. Eran unas genias estas chicas.
De mi pelo caían unos hermosos bucles en forma de cascada que se deslizaban suavemente por mi espalda, agarrado con clips en la parte de arriba donde se formaba un pequeño “jopo” . Mi cara este pintada en tonos rosas pastel, muy delicados. Estaba… perfecta. Amaba a mis hermanas.
-Y aca… -dijo Alice mientras me llevaban a su vestidor junto a Rosalie.Lo abrió y en una percha en el centro de este, había un enorme vestido decorado con pequeñas gemas en todo el corset, enorme como el de una princesa. Todo rosa y esponjocito. Al lado de este, sobre una pequeña mesa, se encontraba un antifaz con brillos rosas y y plumas al tono.
Vesitdo: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiSJ9ZNt0bBmC3lbeBZZk94hWe7ed7_6HC7HmnufLJUC9vWRGKVPd0lJxbO1AXOkm5K3sHfz_8liciKPhFrsODTZXxYEaC6lJDtOzHbi7k9r8iDSmZeGeS8tpjRbjLcve535-WcD-VEuWVi/s400/137_1_.jpg
Antifaz: http://www.perumagiayencanto.com/images/general/carrui2.gif
Mi cara de asombro debía de ser un poema. No lo podía creer… Todo lo preparado estaba hermoso, perfecto. Me encantaba. Fui acercandome hasta el y lo toque. Su fina textura se deslizaba bajo mis dedos. Era explendido sin duda, elegido por mis hermanas, sin duda. Con unos antifaces hermosos, con duda. ¿Para que eran esos antifaces?
-Alice… esto es… hermoso –dije practicamente tartamudeando –gracias Rose –y les sonreí. –pero… ¿Qué es esto? –dije mientras tomaba el antifaz entre mis manos.
-¿Alice, no se lo has dicho?
-¿Qué tiene que decirme?
-Creo que se me ha olvidado ese detalle –Rosalie resopló –¡Es una fiesta de disfraces! –chilló Alice.
¿Una fiesta de disfraces? No lo podía creer… era el sueño de toda mi vida.
Corrí hacia ellas y las abrazé, feliz, chillando como una loca. Empezamos a dar saltitos de felicidad abrazadas teniendo el maximo cuidado con mis arreglos previos.
El vestido me quedaba pintado. Cómo si hubiese sido echo para mi. Y los antifaces le daban al traje un toque especial, un toque a princesa encubierta, lo que yo era…
Baje las escaleras procurando no dañar el vestido cuando ya estuve lista.
Abajo me esperaban una ninfa, mi madre, toda vestida en azul brillante, con alas tornazoladas que resaltaban su figura perfecta. Su pelo estaba suelto, apenas tomado con una especie de bincha que contorneaban su cabeza.
Un diablo, mi padre, vestido totalmente de rojo con cuernos y un estrecho tridente. Se podría decir que daba miedo a quien no lo conocía.
Un Peter Pan, Jasper, todo vestido de verde con un pequeño sombrerito puntiagudo y arapagos terminados en punta. Era muy gracioso verlo, mas que Peter Pan, parecia un duende.
Un Tarzan… ¿Perdon, un tarzan? Emmet… Si, como siempre, Emmet llamando la atención con sus grandiosos musculos y solo un taparravo de terciopelo con manchas. Que raro…
Un pricipe azul, Edward, que nisiquiera necesitaba estar vestido para serlo… Solo le faltaba el caballo y estaba perfecto, hermoso, explendido. Me quede embobada mirandolo mientras terminaba de bajar las escaleras. Suerte que reaccioné a tiempo para que no me vieran todos.
-Pero que lindos estan… y vos Emmet, que… sexy –y silvé para el.
-Y, nadie se puede resistir a estos musculos –dijo tocandose su torso desnudo. Por mi parte, puse los ojos en blanco.
-Y vos no te quedas atrás –dijo Jasper. Tomo mi mano y me dio una delicada vuelta.
-Eso es cierto. Estas… hermosa –no podía creer estar escuchando eso de la boca de Edward. Como siempre, me quede mirandolo embobada con una sonrisa de oreja a oreja.
Me tomó de la cintura, y me giró hacia las escaleras apretandome lo mas pegado a el para recibir a los dos nuevos personajes que faltaban.
Un hada, Alice, vestida toda en amarillo, con enormes alas que pareciera que destilaban polvo de hadas, para que pueda volar su bello Peter Pan.
Y una Barbie, Rosalie. Cuando no, ella con su perfeccion y su hermoso cabello rubio. Vestida en un rosa chillón, con un bestido rosa apretado al cuerpo lleno de brillos y con altos tacos, como no, rosas.
Emmet se quedo embobado mirandola. Mas que nada miraba sus pechos, que se resaltaban ante tan ajustado vestido.
Todos comenzamos a reir ante su expresión. Poco mas y se le caía baba por la boca, o ponzoña...
Todas las perejitas se fueron a sus sitios a esperar a los invitados. Alice y Jasper estaban en la zona del DJ, donde regularon la luz, hasta dejarla bien tenue y encendieron las luces de boliche, y donde encendieron la musica, al principio lenta y de amor para recibir a los invitados.
Rosalie y Emmet se fueron al sillón a besarse, estaban muy necesitados el uno de otro, y mas viendose casi semi desnudos…
Mis padres se fueron a la cocina a terminar de prepara los platos para los humanos.
Edward… ¿dónde estaba Edward?
De repente un voz aterciopelada vibró en mi odio:
-¿Nerviosa señorita?
-Algo –dije un poco agitada. Me rodeó con sus brazos mi cintura y el ritmo de mi respiración y de mi corazón aumento.
-Ya estan por llegar los invitados –dijo Alice y yo me puse mas nerviosa aún –deverían ir saliendo –le dijo a Edward.
-¿Perdón? –dije yo. Esto no estaba en mis planes.
-Si, entraras con Edward por la puerta principal. Ahora, ale, ale, arriba –dijo empujandonos como a perritos.
Nos fuimos al patio trasero a esperar. Yo caminaba inquita de un lado para otro, aunqe me costaba un poco hacerlo con los tremendos tacos me había puesto Rosalie.
Al ver mis nervios Edward vino y me abrazó. No dijo nada, solo me abrazó.
Santo remedio. Estuvimos así una hora hasta que Alice vino a decirnos que teniamos que entrar.
Edward tomó mi mano y lentamente entramos al gran salón. Estaban todos mis amigos, los nuevos y los… ¿los viejos? No lo podía creer, estaban todos mis amigos de Finlandia. De fondo sonaba la hermosa canción de Kelly Kalrkson, Because of you. Una de mis canciones preferidas.
Saludé a toda mi familia otra ves, disfrutando de la emosion de momento, saludé a mis amigos y conocidos, riendonos de sus espectaculares trajes. Que les puedo decir, había duendes, hippies, brujas, un Pica Piedra, una flor, una reina, tres bailarinas arabes, incluso, había un vampiro. Con mis amigos de Finlandia nos dimos un fuerte abrazo, realmente nos extrañabamos, había sido la mejor sorpresa que me podían haber dado. Aunque lamento que Kalevi no haya podía venir. Esta con fiebre. Pobrecito –pensé.
No se cómo, pero terminé en los brazos de Edward, susurrando gracias a cada instante. Estaba tan feliz.
En medio de ese abrazo comenzo a sonar una melodía que no me esperaba. Esta era sin duda mi canción preferida, Flightless Bird. Edward me soltó y mi padre tomó mi mano. Bailamos un lento Valls con casi todos los invitados, ya que no llegaron todos a bailar conmigo porque la buena musica empezó a sonar.
Bailamos la primera alocada tanda de baile, con mucho regaetone y hip-hop. En el entre tiempo comimos pastas, cada uno en la mesa que le había tocado. Por mi parte, estaba en la principal muriendome de risa al ver a mis vampiritos intentando pasar por su garganta un ravioli, poniendo una cara de asco que ni ellos se la imaginaban.
De esta manera transucurrió toda la fiesta. A las seis de la mañana, luego de un luminoso y agitado carnaval carioca los invitados se fueron. Yo terminé tirada en el medio del salón mirando hacia el techo con una cara de asombro tremenda.
Esta había sido sin duda, la mejor noche mi vida.

0 comentarios: